Conformada por pinturas, instalaciones, objetos y cerámicas, la muestra despliega un universo poético donde la figuración y el simbolismo construyen una experiencia que invita a pensar que aquello que nos constituye también puede ser revisado. Un niño, un adulto y un pájaro aparecen como personajes recurrentes que conducen al visitante por un recorrido atravesado por la memoria, el juego, los vínculos, las ausencias, el cuidado y la posibilidad de transformación.
El proyecto nació del encuentro entre estas dos artistas que, desde distintas ciudades del país, corrientes y Trenque Lauquen en la provincia de Buenos Aires descubrieron que sus investigaciones personales convergían en una misma pregunta: ¿de qué manera las experiencias de la infancia continúan habitándonos en la adultez? Ese proceso fue acompañado por el intercambio con profesionales de la psicología, incorporando herramientas de reflexión que enriquecen la dimensión conceptual de la propuesta sin perder su potencia visual y emotiva.
A partir de reconocer la importancia de transitar la infancia en espacios contenedores y amorosos frente a la fragilidad de un mundo cada vez más complejo, tal vez no deberíamos preguntarnos ¿qué mundo le dejaremos a nuestros niños? sino ¿qué niños le dejaremos a nuestro mundo?
Lejos de ofrecer respuestas cerradas, El niño que habito propone un espacio de encuentro y reflexión para públicos de todas las edades. Cada obra funciona como una metáfora abierta que invita al espectador a reconocerse en sus propias vivencias, revisitar recuerdos y pensar el cuidado de las infancias como una responsabilidad colectiva y una condición indispensable para construir una sociedad más saludable.
Tras su presentación en el Museo Municipal de Artes Visuales (MuMAV) de Trenque Lauquen, donde convocó a un amplio público y desarrolló actividades educativas y participativas, El niño que habito llega al MACLA como una propuestas expositiva sensible, articulando creación visual, reflexión social y compromiso con las infancias.
La infancia no es un recuerdo, sino una presencia que atraviesa la vida adulta. Las obras reunidas en esta exposición exploran ese territorio donde la memoria, la emoción y el inconsciente continúan dando forma a nuestra identidad.
Mediante la relación entre un niño, un adulto y un pájaro —figuras que se desplazan entre lo real y lo simbólico— Daniela Almeida y Magui Delfino proponen un relato abierto sobre los vínculos, las heridas y las posibilidades de transformación.
A partir de reconocer la importancia de transitar la infancia en espacios contenedores y amorosos frente a la fragilidad de un mundo cada vez más complejo, tal vez no deberíamos preguntarnos ¿qué mundo le dejaremos a nuestros niños? sino ¿qué niños le dejaremos a nuestro mundo?
La muestra invita a pensar que aquello que nos constituye también puede ser revisado: comprender el origen de nuestras experiencias es, al mismo tiempo, la oportunidad de reescribir la historia personal.
Información general
Magui Delfino (Trenque Lauquen, Buenos Aires, 1974) es artista visual y diseñadora de indumentaria. Su producción se caracteriza por la exploración de diversas técnicas y soportes, entre ellos pintura, ensamblaje, collage, cerámica, muralismo y mosaiquismo. Su obra aborda temáticas vinculadas a la experiencia humana desde una marcada carga simbólica y expresiva.
Inició su formación artística en el Centro Polivalente de Arte de Trenque Lauquen y posteriormente profundizó sus estudios en el taller de Cristina Elorriaga. Fue cofundadora del colectivo Elevados al Cubo y del taller El Cubo, espacios desde los cuales impulsó proyectos expositivos y acciones culturales. A lo largo de su trayectoria ha desarrollado una intensa actividad en el ámbito del muralismo y la intervención de espacios públicos y privados, además de desempeñarse como docente en su propio taller.
Ha participado en exposiciones y encuentros artísticos en Argentina, Bolivia, Francia y Estados Unidos, destacándose sus presentaciones en el Salon d’Art Abordable de París (2009) y Nueva York (2012), así como su presencia en numerosos encuentros nacionales e internacionales de muralismo como en Tarija (2012). Su práctica artística se distingue por el diálogo entre disciplinas y por una investigación constante sobre el color, la materia y la expresividad de la figura.
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Daniela Almeida (La Plata, Buenos Aires, 1974) es artista visual, profesora y licenciada en Artes Plásticas por la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de La Plata, con orientación en Escultura. Desde el inicio de su carrera ha desarrollado una práctica que integra escultura, pintura, muralismo y arte público. Reside en la provincia de Corrientes desde 2002, donde ha combinado su producción artística con la gestión cultural, desempeñándose como Jefa del Departamento de Arte Público Municipal (2014–2021) y posteriormente como Directora de Arte Público de la Municipalidad de Corrientes (2021–2022).
Su trayectoria se caracteriza por una sostenida labor en el campo del muralismo y las intervenciones urbanas. Ha organizado encuentros nacionales de muralismo y participado en bienales y proyectos de arte público en Argentina, Brasil, Paraguay, Bolivia, Chile e Israel. Es autora de numerosas obras monumentales emplazadas en espacios públicos e instituciones, y ha complementado su formación con estudios en gestión cultural, conservación y restauración del patrimonio.
Ha realizado exposiciones individuales y colectivas en museos, centros culturales y galerías de Argentina y Brasil, entre las que se destacan sus presentaciones en el Museo Provincial de Bellas Artes Juan Ramón Vidal, el Centro Cultural del Nordeste, la Feria ArteCo y el Museo de Arte Contemporáneo de Corrientes (MACC). En 2024 recibió los premios Iberá Mejor Artista en la disciplina Mural y Corrientes 30 Aniversario, en reconocimiento a su destacada trayectoria y aporte al desarrollo del muralismo y el arte público en la región.



